Reacciones Psicológicas al Esperanto

El siguiente ensayo de Claude Piron apareció por primera vez en la serie en francés Documents sur l’espéranto

1. Reacciones variadas

Para un psicólogo que investiga las reacciones a la palabra Esperanto hay dos cosas inmediatamente evidentes: un alto porcentaje de los preguntados por el tema tienen un montón de cosas que decir sobre el mismo; y consideran evidentes en sí mismas, e incluso citan en muchos casos sin que se les pida diversas declaraciones que son contrarias a la realidad verificable.
Por ejemplo: Nadie ha escrito nunca una novela en Esperanto, o el Esperanto es un idioma que nadie habla, o ningún niño lo usa como lengua materna, etc. Tales convicciones están muy bien ilustradas en una carta a la revista Time de Peter Wells, de Singapur:

El Esperanto no tiene historia cultural, ni literatura nativa, y ningún monolingüe lo habla, ni tampoco tiene hablantes como primer idioma. (Wells, 1987).

Además, muchos de los encuestados muestran abundantes signos de compromiso emocional. algunos reaccionan con entusiasmo, fervientemente. Pero la mayoría se muestran condescendientes hacia el Esperanto, como si fuese algo obviamente infantil. La persona en cuestión deja muy claro que el Esperanto no hay que tomárselo en serio, y su tono es desdeñoso, irónico o graciosamente condescendiente hacia las almas sencillas que lo aprenden.

Si, para tener una reacción de control por comparación, el investigador pide al sujeto que dé su opinión sobre el búlgaro o el indonesio de la misma manera, obtiene una respuesta diferente. El sujeto invierte un minuto en contar en un tono de voz totalmente neutra todo lo que tiene que decir sobre ellos, normalmente que no sabe nada.

El contraste es asombroso. Es mucho más notable cuando se pone a prueba su conocimiento con preguntas precisas sobre literatura, distribución geográfica, sutileza de expresión, etc. Inmediatamente se evidencia que las impresiones del sujeto sobre el Esperanto son casi totalmente erróneas, mucho más que los pequeños atisbos de conocimiento que puede aportar sobre las lenguas de control. ¿Por qué es tan consciente de su incompetencia en un caso y no en el otro?

Presumiblemente los idiomas como el búlgaro y el indonesio se ven como pertenecientes al mundo de los hechos, mientras que el Esperanto se siente como una propuesta. Uno se inclina ante los hechos. Al enfrentarse a una propuesta uno se siente en la necesidad de dar un sí o un no y luego defender ese punto de vista. Pero ¿por qué el Esperanto no se ve como perteneciente al mundo de los hechos? Y ¿por qué la reacción es tan emocional con tanta frecuencia? Esta implicación en el ámbito emocional no está limitada a las conversaciones individuales, como testimonia la siguiente cita sacada de un artículo sobre la enseñanza del latín, expresado en un tono neutral e informativo en lo no concerniente al Esperanto:

Gloire donc au latin, et à bas l’espéranto, mixture aux relents d’artifice et aux espérances déçues! (G.P., 1985).

[¡Gloria, pues, al latín, y abajo el Esperanto, ese pozo negro de artificialidad y esperanzas traicionadas!]

Esa declaración, desgajada del resto del texto, parece un exabrupto que aparece inesperadamente de no se sabe qué clase de profundidades emocionales. ¿Por qué ocurre?

2. Mecanismos de defensa

Al analizarlas, la clase de declaraciones sobre el Esperanto o el más amplio campo de la comunicación internacional que puede obtenerse al invitar a la gente a hablar con libertad sobre el tema, o al sacarse a colación en reuniones oficiales dedicadas a esta cuestión, se ve que se caracterizan por la acción de lo que llamamos mecanismos de defensa. Este es el nombre dado a la táctica organizada inconscientemente para evitar enfrentarse a una realidad que se siente amenazadora (Freud, Anna, 1937). He aquí algunos ejemplos:

(a) Negación. El Esperanto se considera inexistente en situaciones donde sería lógico tenerlo en cuenta. Por ejemplo, el volumen Le Langage (la lengua) de la serie enciclopédica La Pléiade (Martinet, 1968) que trata en 1525 páginas todo desde slang (habla vulgar) y pidgin (idiomas mezclados) a traducción y afasia, no contiene ninguna mención, ni incluso un sencillo párrafo, al sorprendente fenómeno de que un idioma conocido sólo por una persona hace cien años esté en uso hoy en más de cien países. Igualmente, la experiencia acumulada del Esperanto como idioma de conferencias es considerable: en 1986 no hubo ni un solo día en que no hubiese en algún lugar del mundo un congreso, reunión o conferencia internacional en que el Esperanto era el idioma de trabajo (la lista apareció en Heroldo de Esperanto el 20 de marzo de 1986). Cuando las Naciones Unidas, por ejemplo, realiza un análisis detallado de los problemas que aparecen en la comunicación lingüística, sería razonable considerar esta experiencia, incluso para rechazarla, después de un examen, en términos explícitos. Pero esto no es lo que ocurre (King et al, 1977; Allen et al, 1980; Piron, 1980).

Incluso un lingüista que considera precisamente la clase de comunicación que se realiza a diario a través del Esperanto, aborda la cuestión como si esa experiencia no hubiese ocurrido nunca:

Mientras los economistas se afanan en crear un eurodólar, ¿por qué no intentamos una euro lengua también? (Lord, 1974, p. 40).

La primera reacción de un industrial que se enfrenta a un problema de producción es considerar todas las soluciones aplicadas en otros lugares, para averiguar, antes de buscar otra salida, si no hay un sistema en algún sitio que le venga bien. Esta forma de resolver las cosas en la vida diaria no se aplica prácticamente nunca en lo relativo a la comunicación internacional. De hecho nos enfrentamos a una negación de la realidad en el sentido psicológico.

(b) Proyección: al hecho de atribuir a otra persona los elementos psíquicos que se encuentran en nosotros mismos se llama proyección. Un buen ejemplo lo proporciona la frase:

Los esfuerzos para diseñar lenguajes universales que se podrían adoptar sin prejuicio y aprendidos sin problemas —idiomas como el Esperanto— representan un noble intento combinados con una ignorancia esencial de lo que es un idioma y cómo funciona. (Laird, 1957, p. 236)

El Esperanto satisface todos los criterios lingüísticamente aceptados para definir a un idioma (Martinet, 1967, p. 20). Cuando un autor, sin comprobar o sin basar sus opiniones en argumentos reales, comienza desde el principio de que algo no es verdad, ¿acaso no es él el zoquete que quiere ver en los demás? [En “Cómo funciona”, véase el artículo “L’esperanto, una lingua che funziona” por el lingüista italiano Alessandro Bausani (1981)].

Los rasgos que le marcan como una especie de mutación monstruosa se le atribuyen frecuentemente al Esperanto. Así es como un profesor de lengua americano describe semejante lenguaje (el texto es una traducción de una traducción, pues el original no lo tenemos a mano):

Un idioma, como el amor y el alma, es algo que es humano y vivo, por difícil que sea de definir: es un producto natural del espíritu de toda una raza, no de un solo individuo. Los idiomas artificiales son repulsivos y grotescos, como la gente que tiene un brazo o pierna de metal, o un marcapasos en el corazón. El Dr. Zamenhof, como el Dr. Frankenstein, creó un monstruo a partir de trozos vivos, y, como Mary Shelley intentó decirnos, nada bueno puede venir de eso. (Arbaiza, 1975, p. 183)

O, sin justificación, se dice que el Esperanto está:

orienté vers la suppression graduelle des traditions (Accontini, 1984, p. 5) [orientado hacia una supresión gradual de las tradiciones].

Tales juicios se activan por los miedos e imaginaciones del subconsciente que se proyectan hacia la lengua: en lugar de estudiarse como una realidad lingüística, literaria, social o psicológica, se trata como una especie de figura onírica motivada por intenciones maléficas, sin percepción de cuán delirante, en el sentido psiquiátrico de la palabra, es tal actitud.

(c) Racionalización. Los puntos de vista irracionales se justifican por medio de abundantes argumentos convincentes. En otras palabras, como en el modelo de discurso paranoico clásico, los argumentos intelectuales son estrictamente lógicos. Lo único que traiciona su fantasía esencial es la falta de base en la realidad.

Por ejemplo, al Esperanto se le atribuye un carácter indoeuropeo analítico flexivo, que se explica por el hecho de que Zamenhof, como dicen ellos, sólo sabía lenguas indoeuropeas. Pero ninguna de esas aseveraciones se comprobó con hechos reales:

  • Un lugar importante entre los rasgos del Esperanto lo ocupa su substrato multicultural, en que las contribuciones húngaras y asiáticas han tenido una parte no despreciable (la actividad literaria en el idioma Esperanto entre las dos Guerras Mundiales se desarrolló en gran proporción en ambiente húngaro, la llamada Escuela de Budapest; el húngaro no es indoeuropeo).

  • Zamenhof conocía bien un idioma no indoeuropeo: el hebreo, y su creación tiene su sello. Por ejemplo, el campo semántico del morfema -ig tiene un equivalente exacto, de entre las lenguas que conoció, sólo en el hebreo. hif’il (Piron, 1984, p. 26).

  • El Esperanto es aglutinante, no flexivo. Las declaraciones en él pueden ser tanto sintéticas como analíticas: es igualmente aceptable decir mi biciklos urben como mi iros al la urbo per biciklo (iré a la ciudad en bicicleta). La investigación de textos muestra que las formas sintéticas son muy frecuentes, y si es verdad que fonética y léxicamente es indo-europeo, no lo es desde el punto de vista estructural: ninguna lengua indoeuropea consta, como el Esperanto, de morfemas estrictamente inalterables.

(d) Aislamiento. Aislamiento es el nombre que se le da al acto de separar algo de su contexto y hacer juicios ajenos sobre ello. Cuando alguien dice de los idiomas:

Il arrive aussi qu’il en naisse, mais jamais du néant: l’espéranto est un échec (Malherbe, 1983, p. 368).

[Resulta que los idiomas también nacen, pero nunca de nada: el Esperanto es un fraude.]

Se está aislando a la lengua internacional de su contexto histórico y lingüístico. De hecho, el lugar del Esperanto está en una larga cadena de experimentos y meditaciones que se extienden a lo largo de siglos. En el trabajo de Zamenhof su génesis fue gradual, en muchos aspectos parecida a una evolución lingüística, igual que la génesis de un embrión evoca la de la especie; su desarrollo gradual merece su estudio (Waringhien, 1959, pp. 19-49). Por otra parte, los morfemas de que consiste tienen sus raíces en otro idiomas; no son elementos creados de la nada.

El Esperanto no ha nacido de la nada más que el Creole de Haití. Una lengua aparece en respuesta a una necesidad. Entre los esclavos de varias razas del Caribe cuyas lenguas eran recíprocamente incomprensibles hubo una necesidad de comunicar entre sí, y de esta necesidad apareció un idioma colorido basado grandemente en el de los amos blancos, pero estructuralmente muy diferente. De la misma forma, entre 1880 y 1910 una parte de la población del mundo se moría de ganas de tener contactos en el extranjero y ardía en sed de ampliar sus horizontes culturales, pero encontraba que el aprendizaje de lenguas era imposible en sus circunstancias. Estas personas tomaron el proyecto de Zamenhof y al usarlo lo transformaron en un lenguaje totalmente vivo. Ni el
Creole ni el Esperanto nacieron de la nada: nacieron de la misma fuerza socio-psicológica: el deseo de conversar.

Ahora veamos el siguiente texto:

Allez prendre un oiseau, un cygne de notre lac par exemple, déplumez-le complètement, arrachez-lui les yeux, substituez à son bec plat celui du vautour ou de l’aigle, greffez sur les moignons de ses pattes les échasses d’une cigogne, mettez dans ses orbites la prunelle du hibou (…); ensuite, inscrivez sur vos bannières, répandez et criez ces mots: “Ceci est l’oiseau universel”, et vous vous ferez une petite idée de la sensation de glacement qu’a produit sur nous cette terri-fiante boucherie, cette vivisection nauséabonde, qu’on n’a cessé de nous prôner sous le nom d’espéranto ou langue universelle. (Cingria, pp. 1-2)

[Tomemos un pájaro, quizá uno de nuestros cisnes de nuestros parques, desplumémosle por completo, arranquémosle los ojos, substituyamos su pico plano por el de un buitre o un águila, injertemos en los muñones de sus patas los pies de una cigüeña, añadamos los ojos de un búho en sus órbitas y chillemos estas palabras: ¡Contemplad al pájaro universal!, y os haréis una ligera idea del gélido sentimiento que ha creado en nosotros semejante horrible carnicería, esa vivisección nauseabunda que se nos ofrece sin cesar bajo el nombre Esperanto o Lengua Universal.]

Dejando a un lado el aspecto pintoresco (y ornitológico) de esa cita, y las palabras que revelan el grado de reacción emocional ( terrible carnicería, vivisección nauseabunda, etc.), sólo quedan dos críticas:

  1. El Esperanto resulta de la intervención humana en algo vivo;

  2. se trata de un idioma heterogéneo.

La conclusión anterior del autor es racional sólo bajo tres condiciones:

  • que un idioma es un ser vivo, como un animal;

  • que la intervención humana en algo vivo es invariablemente perniciosa;

  • que un idioma heterogéneo es inadecuado para la comunicación.

Mesmerizado por esta visión alucinante, el autor aísla su visión de esas consideraciones. Se le escapa que asimilar un idioma a una entidad viva no es más que una metáfora que no se debe llevar demasiado lejos. El pájaro que menciona habría sufrido terriblemente, pero cuando la ortografía holandesa fue reformada en los años cuarenta, el idioma no lloró ni necesitó anestesia..

En segundo lugar, el hombre interviene en cosas vivas con resultados excelentes. La hambruna sería mucho más dramática en la India si los nuevos tipos de grano no se hubiesen conseguido producir gracias a la intervención completa y consciente del hombre en la naturaleza. Y ni los perros ni las rosas ni el pan existirían si el hombre no hubiese aplicado intencionadamente sus talentos a las cosas vivas.

En tercer lugar, si la heterogeneidad fuese condenable, el inglés no funcionaría satisfactoriamente. El análisis lingüístico muestra que es más heterogéneo que el Esperanto.

Cuando llegamos a un idioma como el inglés, nos encontramos tratando con varios idiomas empaquetados en uno. (Lord, 1974, p. 73)

El Esperanto es más homogéneo debido a sus leyes que rigen los elementos absorbidos de otras fuentes son más estrictas. Lo que define la heterogeneidad de algo ensamblado no es la diversidad del origen de los ingredientes, sino la falta de armonía junto a la falta de un núcleo asimilador (como saben todos los que han intentado hacer una mayonesa).

3. Ansiedad subyacente.

La función de los mecanismos de defensa es proteger el ego de la ansiedad. Su aparición siempre que se menciona el Esperanto significa que en el fondo de la psique, el lenguaje se siente como amenazador.

(a) Evitar el cambio en el status quo. En algunos aspectos la resistencia psicológica al Esperanto puede compararse a la oposición encontrada por las ideas de Cristóbal Colón y Galileo: un mundo estable, bien ordenado que se vio puesto patas arriba por las nuevas teorías que privaban a la humanidad de sus firmes cimientos milenarios. Igualmente, el Esperanto se ve como revulsivo en un mundo en que cada pueblo tiene su propio idioma, y en que esta herramienta se pasa en masa de una a otra generación, y que ningún individuo tiene el derecho a violar. Ello demuestra que un idioma no es necesariamente el don de siglos pasados, sino que puede ser el resultado de una simple convención. Tomando como criterio de corrección no la conformidad con la autoridad, sino la efectividad de la comunicación, cambia la forma de interrelacionar: donde previamente había un eje vertical, hay ahora uno horizontal. Por ello ataca muchos asuntos profundos sobre los que no se acostumbra a arrojar ninguna luz. Por ejemplo, ¿qué le ocurre a la jerarquía de lenguas? El irlandés, gaélico, holandés francés e inglés no se ven como iguales ante la mente de la gente o en muchos textos oficiales. Si la gente de distintos idiomas utilizasen el Esperanto para comunicar entre sí, esta jerarquía perdería su base.

(b) El idioma como valor respetado y signo de identidad.
Un idioma no es sólo un fenómeno externo social. Está entretejido en nuestra propia personalidad. Absorbí el catalán con la leche de mi madre, decía una persona al ser entrevistada en el curso de una encuesta en la que se basa este análisis.

Nuestros conceptos llevan una carga emocional que los lingüistas ignoran, pero que es vital para nuestra conducta. El núcleo sentimental del concepto de lengua se aloja en la relación con la madre, que es presumiblemente la razón por la que muchas lenguas étnicas hablan del lenguaje familiar como la lengua materna. Entre el bebé que puede
expresar su desagrado sólo por medio del llanto, y a menudo recibe una respuesta inadecuada o torpe, y el niño de tres años que utiliza palabras para explicar lo que ha ocurrido ha ocurrido un cambio inmenso que al niño le parece milagroso.

Éramos demasiado pequeños cuando aprendimos a hablar para ser conscientes de que se trataba de un simple proceso diario de aprendizaje. Nos parecía una especie de don mágico, un juguete divino. Antes no podíamos explicar nada, y ahora, sin saber porqué, nos encontramos en posesión de un talismán que realiza toda clase de milagros y enriquece hasta un nivel sin precedentes aquello sin lo que la vida sería imposible: las relaciones personales.

La necesidad de sentirse comprendido es una de las exigencias básicas del niño. Bien, sin lenguaje ¿qué quedaría? Las actitudes de los padres, seguidas por una duradera influencia de la escuela, que presenta el lenguaje como algo invencible y también la llave de todos los tesoros literarios, no hace más que aumentar el núcleo sentimental. Asegurar en este contexto que un idioma inventado por alguien considerado contemporáneo —el Esperanto es generalmente confundido con el proyecto de Zamenhof— puede funcionar igual de bien que la lengua nativa de uno es un insulto, es hacer desaparecer el estatus de un talismán mágico que siempre queda en las profundidades de la psique incluso si a un nivel consciente lo consideramos más racionalmente. Es un sacrilegio intolerable. Es presumiblemente para evitar esa ofensa por lo que algunos hablantes del Esperanto, debido a una transferencia psicológica bastante comprensible, dicen que la obra de Zamenhof es inexplicable en sí misma, y debe atribuirse a la inspiración de algo sobrehumano.

En realidad, cuando se examinan las reacciones psicológicas evocadas por la palabra Esperanto, uno no puede dejar de asombrarse por el número de gente incapaz de tolerar la idea de que el lenguaje puede ser, en algunos aspectos, mejor que su lengua nativa. Esta reacción deriva de una tendencia a identificar al lenguaje con la persona: mi lengua es my pueblo, mi lengua soy yo; si mi idioma es inferior, mi pueblo es inferior, y yo soy
inferior. Al declarar a priori que el Esperanto no vale nada y pronunciar esta afirmación como evidente por sí misma, uno está salvado. Este artificio es profundamente humano y perfectamente comprensible, pero no es aceptable desde un punto de vista científico.

(c) Miedos varios. Cuando se examinan las reacciones al Esperanto por medio de un discurso clínico, se revela toda clase de miedos que no se pueden discutir en detalle. Me limitaré a siete tan sólo:

  1. Miedo al riesgo. Puesto que ningún organismo oficial, ninguna institución prestigiosa ha reconocido el valor del Esperanto, salir en favor del mismo es adoptar una actitud que está alejada de la que parece ser oficial. Es menos arriesgado vomitar lo que dice todo el mundo, que parece estar en la línea de la autoridad y de la élite intelectual.

  2. Miedo a contactos directos. Hay algo confortante en la comunicación por medio de la traducción o un idioma demasiado imperfectamente comprendido para capacitar un intercambio directo de ideas en detalle y con sutileza. Una reunión, en condiciones de comunicación perfectamente clara y eficaz con actitudes radicalmente diferentes a las nuestras puede ser una experiencia sobrecogedora y peligrosamente confusa. Este miedo está justificado porque el Esperanto existe en medio de nosotros con un nivel más cercano a la expresión espontánea que en otros idiomas. Un joven japonés que fue a dar la vuelta al mundo y conoció en cada etapa hablantes de Esperanto locales nos cuenta lo que le impresionaban estos diálogos directos con gente que, debido a que eran ellos mismos y podían decirlo, alteraban la perspectiva étnica de su visión del mundo. (Deguti, 1973).

  3. Miedo de la regresión infantil. Lo sencillo se confunde con lo demasiado simplificado o infantil, lo que da origen a la noción de que el Esperanto no puede utilizarse para expresar pensamientos auténticamente adultos al mayor nivel de abstracción. Por ello el factor de simplicidad es aislado de su complemento —que modifica totalmente la situación—, es decir, posibilidades ilimitadas de combinación. Por ejemplo, la terminación -a, que significa adjetivo en Esperanto, es mucho más sencillo que los muchos sufijos franceses (y españoles) que cumplen con la misma función, pero frecuentemente hace la expresión exacta posible, mientras que en muchos substantivos en francés (y en español) no tienen forma adjetiva.
    Por ejemplo, insécurité (inglés insecure, Esperanto nesekura, español inseguro); francés fait (inglés factual, Esperanto fakta, español actual); francés Etats-Unis (español estadounidense), Esperanto usona, que el Esperanto diferencia de Amerika y Nordamerika; o pays (además, nacia: de la nación, es diferente de landa: del país, de la tierra), y así sucesivamente.

  4. Miedo a la transparencia. Se imagina que el Esperanto dotaría al pensamiento de una claridad intolerable:

    L’élément affectif si important dans le langage trouve difficilement sa place dans cette langue où tout est explicite, cette langue “plus précise que la pensée”. (Burney, 1966, p. 94).

    [El elemento afectivo, tan importante en el idioma, encuentra con dificultad su lugar en esta lengua en que todo está explícito, esta lengua más precisa que el pensamiento].

    Es en realidad igual de posible ser inexacto en Esperanto que en cualquier otra lengua, aunque sea más fácil y frecuente hablar con claridad en la lengua de Zamenhof.

  5. Miedo a la inferioridad ligada a la facilidad . Una solución más complicada al problema se cree más valiosa que una sencilla. Escoger la difícil satisface una especie de deseo de dominar que proporciona un sentimiento consolador y motivador de la importancia propia.

  6. Miedo a la heterogeneidad. Es una forma especial de la condición conocida clásicamente como ansiedad por fragmentación. Debido a que es fácil para un hombre identificarse con un idioma, el Esperanto anima la proyección sobre sí de emociones relacionadas con toda la personalidad. Ahora bien, esto se siente a nivel subconsciente como una estructura frágil formada a partir de elementos contradictorios entre sí en peligro continuo de desplomarse. Como símbolo de algo insuficientemente fuerte, construido con elementos demasiado dispersos, el Esperanto es algo que asusta.

  7. Miedo a rebajar los niveles y destrucción. El Esperanto se percibe como una apisonadora que aplasta y mata todo lo que pilla, igualando todas las diferencias culturales. Así, los elementos psíquicos que pertenecen o bien a lo que Freud llamó deseo de muerte o al núcleo afectivo subconsciente llamado automaton por Charles Baudouin se proyecta contra el idioma de Zamenhof. (Baudouin, 1950, pp. 225-229).

4. Conclusión: la función de resistencia psicológica.

La razón para las reacciones emocionales señaladas al principio de este estudio ahora se ha hecho más clara: la persona afectada tiene miedo. Está aterrorizada por la idea de que el sagrado tesoro que brilla con belleza sobrenatural en lo más profundo de su psique, a lo que nada está permitido sobrepasar: la lengua materna, símbolo de su identidad, podría desgarrarse o deteriorarse. Como el pájaro encerrado en una habitación que, invadido por el pánico, no deja de estrellarse contra las paredes y no ve la puerta abierta cercana, él también carece de la serenidad necesaria para echar una mirada tranquila a lo que, después de todo, es el Esperanto, que parece violar el mismo
concepto de lenguaje. Está atrapado en un círculo vicioso: para dejar de estar asustado debería haber mirado a la realidad directamente, pero para eso debe antes dejar de estar asustado.

Esta especie de reacción, ilógica pero típica en la psicología humana, no ocurre sin la intervención de factores políticos y sociales iniciados y extendidos por los medios de comunicación masivos, pero que no podemos analizar aquí (ya he tratado de ellos antes, véase Piron, 1986, pp. 22-28 y 34-36). Sugieren una influencia subliminal comparable a las de la publicidad y propaganda política, basada en la desinformación involuntaria que se ha estado reproduciendo automáticamente desde hace un siglo. No hay otra forma de explicar porqué sucede que los niños y adolescentes nunca muestran la reacción a
priori
negativa que se ve en los adultos, aunque todos los elementos psicológicos que disparan los mecanismos de defensa de éstos están presentes en aquellos igualmente.

Manipulado por sus miedos subconscientes, el hombre del siglo XX no ve que antes de emitir un juicio sobre el Esperanto es necesario tener conocimiento de una serie de hechos. Esto puede ser lamentable. Pero desde un punto de vista histórico puede verse que estas reacciones han tenido un efecto positivo. La aceptación general instantánea del embrión de lengua ensamblado por Zamenhof se habría sometido a tensiones de las que no habría salido vivo. En aquella etapa era demasiado delicado, demasiado incompleto. Necesitaba un periodo de vida en un ambiente limitado pero multicultural para los ajustes necesarios se realizaran, para que se definiesen las áreas semánticas, para que
sus puntos débiles se corrigiesen con naturalidad, a través del uso.

Por otra parte, las relaciones lingüísticas son siempre relaciones del fuerte hacia el débil. La idea de substituirlas por unas relaciones igualitarias que permitan el mismo estatus a las más pequeñas y débiles de las lenguas que a las de los gigantes económicos y culturales ha sido demasiado espeluznantes para que la humanidad pudiese ajustarse con la suficiente seguridad y rapidez. Las transformaciones en los modelos generales de pensamiento requieren una asimilación gradual.

De un siglo de desafíos, de ataques políticos e intelectuales, el Esperanto ha emergido notablemente fuerte, flexible, refinado. Está caracterizado por una personalidad firmemente asentada, como el francés de la época de Rabelais. Este hecho es aún negado por la mayor parte de la gente, pero siempre a priori. cuando un escritor se basa en el examen de documentos o en la observación del Esperanto en el uso práctico, reconoce su enorme vitalidad.
Mientras que la resistencia social y psicológica al Esperanto ha sido muy fuerte durante mucho tiempo, hoy en día parece que su triunfante superioridad está perdiendo fuelle y se está rindiendo. ¿No será porque ha dejado de cumplir con su función?

REFERENCIAS

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